¿Fin del reinado de la cerveza?: se aprobó la venta de vino en lata

Ante un contexto económico en el que la principal bebida consumida por los argentinos pierde terreno, el Instituto Nacional de Vitivinicultura avanzó esta semana con una novedosa resolución: se podrá comercializar el producto en recipientes de acero inoxidable. La iniciativa que habilita la venta del vino en lata fue publicada este lunes 22 en el Boletín Oficial.

        Para ponernos en contexto, debemos recordar que un informe elaborado este año por el consultor Javier Merino, en base a datos anualizados hasta el mes de mayo, detalla que mientras que hace una década en el país se bebían más de 28 litros de vino per cápita, en la actualidad este nivel se desplomó hasta los 20 litros, una cifra que se ubica en el mínimo histórico.

        Del informe se desprende que “entre 2006 y 2009 nuestro consumo era parecido al que hoy tienen algunos países europeos de estándares relativamente elevados, pero luego pasamos a promedios que son propios de países nuevos, que están aún en etapa de expansión”, indicó Merino, sorprendido por los guarismos que indican una importante caída en el consumo.

        A estos dígitos, debemos sumarle que en los últimos 20 años creció significativamente el consumo de cerveza: a fines de la década del 90 se consumían 40 litros per cápita de vino contra 37 litros de cerveza.

        No obstante, esa relación cambió sustancialmente: el año pasado, el consumo anual per cápita de vino bajó a 20 litros y el de la cerveza pasó a más que duplicarlo, con 42 litros.

        Es en este contexto en el que el Instituto Nacional de Vitivinicultura firmó una resolución con la que autorizó a las bodegas argentinas a comercializar vinos para venta directa al público en latas y envases de acero. Asimismo, en términos de producción, cabe destacar que el envasado en botella de vidrio representa mayores costos para las bodegas, ya que incluye más insumos: botellas, etiquetas, cápsulas y tapón. Además, al permitir barriles de 50 litros, se despachará en forma directa en restaurantes y bares.

        Los envases en lata ya son usados con éxito en mercados como los Estados Unidos para vinos de gama media y también alta. En este sentido, de la resolución publicada también se desprende que este nuevo tipo de envases no estará disponible solamente para los vinos, sino que también se usará para otras bebidas alcohólicas, tal es el caso de los vinos gasificados o vinos espumantes, y en todos los casos el volumen de cada envase, de acuerdo con INV, no podrá superar los 50 litros.

¿Qué dicen los que saben?

        Ante esta nueva normativa, IN Bahía Blanca consultó a un representante de un histórico negocio céntrico, dedicado a la comercialización y distribución de bebidas, quien se manifestó optimista en cuanto a la iniciativa, poniendo en relieve que “puede convertirse en una excelente oportunidad para igualar la competencia. La cerveza la encontramos en diferentes presentaciones, desde la clásica lata chiquita, hasta un barril, pasando por la botella y las latas de mayor tamaño. Con el vino no tenemos tantas alternativas, y yo creo que como consumidores nos vamos a acostumbrar fácil”, recalcó.

        En este sentido, también se destaca la “posibilidad de que el sector productivo vitivinícola pueda innovar, tener más posibilidades de llegar a otros públicos, y una mayor penetración en otros mercados que por allí desde la botella no se les permitía”, analizaron.

        Por otro lado, también se puso en relieve el hecho de que la industria del vino en sí ­ es “súper tradicional”, aunque en los últimos años hubo innovaciones que fueron aceptadas, como la tapa a rosca o el tetra pack, “que es un muy buen envase pero en general el vino que contienen no es de buena calidad”, analizaron desde el sector que comercializa vinos en Bahía, sin dejar de considerar que si bien “para el consumidor suena rarísimo que el vino esté en contacto con el metal, hoy es algo común, y casi todas las bodegas fermentan vino en tanques de acero inoxidable”.

        Claramente será cuestión de tiempo, y no pasará mucho para que esta “novedad” gane espacio en las góndolas de los supermercados y negocios minoristas de nuestra ciudad, permitiendo tener a mano un producto que, además de buscar recuperar un terreno perdido en volumen de ventas, está también pensado para los nuevos consumidores, los más jóvenes, segmento donde el desafío de la industria es competir con bebidas más arraigadas, como la cerveza o el vodka.

Deja un comentario