Alfarería Cartonera

Reciclar para cuidar la naturaleza. Pensando en dejar a las futuras generaciones un mundo mejor y, al mismo tiempo, qué material se encuentra en cualquier lugar del mundo, Alejandra Meneguzzi se decidió por el papel de diario para realizar piezas utilitarias, con diseño. En su taller en la isla levanta pacientemente cada uno de los objetos que luego pintará con laca y color. Para conocer su obra, Facebook Turcaleso.

        La
reutilización del papel para hacer nuevamente papel es un clásico que día a día
suma adeptos en todo el mundo. Pero, actualmente, el papel desechado se
recupera con otros fines: Alejandra Meneguzzi, una isleña inquieta y creativa,
ha desarrollado el concepto de alfarería cartonera y, en pleno proceso aún,
está experimentando con pasta de papel – reciclado, obvio – para diseñar
muebles ecológicos.

        “El
concepto surgió casi como un juego. Al principio, la gente no reconoce el
material, entonces, al llamarlo ‘alfarería cartonera’, descubren que se puede
hacer una pieza de papel como si fuese de cerámica o barro”, señaló Alejandra.

        Su
relación con este material ya tiene historia: con una técnica oriental, hacía
lámparas de papel e hilo. Pero, para no contribuir a la tala de árboles, empezó
con el reciclado. “Tengo un hijo de 16 años y una nena de 4 meses y creo que
debemos ser responsables y dejarles un mundo mejor. Por esto, por una cuestión
de conciencia, comencé a hacer lámparas con esta técnica de armar rollos y
formarlos en espiral”.

        A su
conciencia por el cuidado del ambiente, se sumó su deseo de conocer el mundo: “Pensé
qué materia prima podía encontrar en cualquier lugar del mundo y eso es el
papel de diario”.

        Junto a
la convicción de que conocer el mundo es un derecho humano, la responsabilidad,
la creatividad y el sentido estético son los pilares que se aúnan en el trabajo
de Alejandra Meneguzzi.

        Vajilla
diaria, objetos de diseño, regalos empresariales o piezas para restaurantes
salen de su taller hacia todos los puntos cardinales.

Diseño
para la vida diaria

        Con mucha
sencillez, Alejandra explica la técnica con que va levantando sus piezas de
alfarería, pero no menciona dos de sus claves: paciencia y prolijidad.

        Cuando la
pieza ya está armada, le pasa varias capas de laca “para asegurar que se pueda
lavar con un trapito húmedo o, si es necesario, un chorro de agua”.

        En
general hace piezas utilitarias (cuencos, bandejas, paneras, lámparas), por eso
están preparadas para soportar el calor y la humedad. “Se pueden apoyar pavas,
ollas, vasos. Si cae algo de comida, se limpian. Por supuesto que su
durabilidad se prolonga cuanta menos humedad reciban”.

        La
irregularidad y el color son características de su obra. “Intento romper desde
lo visual esa idea del centro exacto. Es romper con lo tradicional. Agrego
color, a veces en franjas, es decir que pinto las piezas como si fuesen de
cerámica”. Como una síntesis, Alejandra explicó: “Cuando uno diseña, van
surgiendo cosas nuevas, es parte del proceso de investigación”.

        Actualmente
está trabajando la pasta de papel para hacer muebles ecológicos; para esto hay
que analizar la resistencia del material. “Estas técnicas son relativamente
nuevas, lo que implica una larga investigación sobre el comportamiento de la
materia prima”. En este caso, se tiene en cuenta la textura visual, táctil, el
color, las líneas y proporciones del objeto para “expresar significados del
momento, o sea de esta era del antropoceno”.

        Así como
tradicionalmente cada cultura utilizó lo que fue encontrando en su entorno para
cubrir sus necesidades cotidianas, los seres de este período histórico tenemos
la opción de seguir abusando de la naturaleza o reutilizar lo que desechamos
minuto a minuto. El compromiso o no con las futuras generaciones es lo que
guiará nuestra conducta. Alejandra Meneguzzi ya lo decidió.

Por Mónica Carinchi

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