La huerta en el fondo de la casa

Usar las plantas que el universo nos ofrece. Hace ya 2 años, Débora Mundel se dedica a la producción de plantas aromáticas y medicinales. Con sus propias hierbas prepara infusiones, aceites esenciales, perfumes; hace plantines y pequeñas huertas en cajones. Participa de ferias orgánicas y ofrece sus productos por Facebook.


        Las plantas aromáticas tienen el encanto de ofrecernos agradables aromas y también variadas prestaciones: 1) espantan a los insectos perjudiciales para la huerta; 2) sirven a los polinizadores; 3) pueden ser barreras para el viento; 3) se usan para comidas, infusiones, curar dolencias.

        Cada día, más personas tienen huertas, ya sea para uso propio o como emprendimiento laboral. Algunxs tienden a especializarse y éste es el caso de Débora Mundel, que fue sacando del fondo de su casa las plantas ornamentales para iniciarse con las plantas aromáticas y medicinales.

        “Estoy muy contenta con lo que hago. Un poco viene de herencia, porque de chicos comíamos de la huerta que cultivaba mi papá. En mi casa empecé a organizar algunos lugares para este emprendimiento y ahora apunto a ampliarlo, no sólo en espacio para sembrar, sino también en clientela”, nos cuenta Débora, caminando entre sus plantas y señalando los usos de cada una.

        No fue necesario mudarse al campo, en su casa de Béccar, Débora cultiva romero, salvia, ruda, perejil, distintos tipos de albahaca, cilandro, eneldo, aloe, cola de caballo, boldo paraguayo, vainilla, poleo, burrito, orégano, citronela, curry y mucho más.

        Para su propio consumo tiene tomates, espinacas, ajíes, frutillas, diente de león y todo lo que pueda ir agregando. Sueña con que sus vecinxs también tengan huerta y cada unx se especialice en algo. “Se puede tener un poquito de todo, como hago yo, y trabajar especialmente alguna verdura. Por ejemplo, yo conozco a una señora que se especializa en tomates, tiene muchísimas variedades, pero también cultiva lechuga, acelga. Es mejor tener mezcladito, como en la naturaleza”, aconseja Débora.

        Además de vender plantines de aromáticas, prepara pequeñas huertas en cajones que recicla. “Las hago a pedido. En un cajón entran 4 plantas, puede ser tomate, morrón, albahaca y curry. Doy todos los consejos para cuidarlas. Algunas personas me piden que les haga el mantenimiento; a veces también termino organizándoles huertas en tierra”.

        La gente va advirtiendo que es muy importante comer sano, por lo cual tener una huerta en el fondo, en el balcón, un lavadero o pasillo ya es el objetivo de muchxs. Contratar el servicio de huerta a domicilio es una forma de comenzar a aprender. “El objetivo es que la gente tenga la huerta y también aprenda. Yo transmito todo lo que sé porque esto también es parte del cambio al que aspiramos todos los huerteros”.

        En general, a las hierbas las seca para usar como infusión; prepara aceites esenciales, perfumes, ahuyenta mosquitos, aceites de oliva aromatizados para ensaladas. “Este invierno salieron mucho las almohadillas térmicas. Las preparo con semillas, de eucaliptus, lavanda, y todas las hierbas secas que yo cultivo. Se calientan en el microondas o en el horno, envueltas en papel metálico. Son muy buenas para los problemas bronquiales”.

        En la casa de Débora Mundel no se tira nada, reutiliza todo y trata, además, de que sea de la manera más natural posible. “Los cajones no los pinto, me gusta que sean rústicos; si utilizo botellas de plástico no les pongo ningún adorno, después cada unx hará el trasplante donde le guste. Creo que todo tiene que ser lo más natural y sencillo posible”.

        En relación a las plantas medicinales, recomienda informarse sobre las dosis y respetarlas. “Mucha gente cree que, por ser algo natural, puede utilizar cualquier dosis, no es así. Por ejemplo, si estamos sin energía, podemos hacer un té de menta, pero sólo con dos hojas”.

        Hablando de las plantas que crecen de manera silvestre en la calle o terrenos baldíos, nuestra entrevistada sostiene: “El universo nos da las plantas, nos dice ‘las toman o las dejan’. Yo las tomo. Voy caminando y voy recogiendo”. Obviamente, a la sociedad de consumo le conviene que unx crea que todo lo que crece espontáneamente es un yuyo, que no sirve, o que sólo calma nuestros dolores aquello que se compra en la farmacia. Para esto, Débora tiene una respuesta: “Si nos informamos, podemos tener alimento y medicinas todo el año en nuestras casas”. El cambio está en marcha, vos podés ser parte de él.

Por Mónica Carinchi

Deja un comentario