La cabuyería como terapia

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Cuadros realizados con nudos náuticos. 33 son los nudos que utiliza para armar sus artesanías. Está siempre dispuesto a dar una clase práctica y aclara que lo suyo es distinto al macramé.

 

Todo navegante, montañista, senderista, sabe que de un buen nudo, puede depender su supervivencia; por eso, la cabuyería, o arte de hacer nudos, es una materia obligada para todo aquel que se lanza a la aventura y quiere disminuir el riesgo.

Esto lo aprendió José Luis cuando ingresó a la Prefectura a los 18 años, pero nunca pensó que le serviría, además, de terapia. “Hace unos años tuve un accidente que me mantuvo casi dos meses sin hablar, entonces empecé a jugar con los nudos”. Y el juego se transformó en una artesanía.

“Hago llaveros con dos nudos, el ahorque y el piña, también llamado cola de mono o bola” y explicó que los nudos cambian de nombres según los lugares donde se usan, por ejemplo “al as de guía, un nudo muy útil, en el campo lo conocen como potreador”. Muchas veces, cuando hace demostraciones delante del público femenino, surge la relación de los nudos que él utiliza con el macramé o el crochet, “muchas mujeres reconocen el nudo cadena, pero lo mío es distinto al macramé”, aclaró.

Si bien existe gran cantidad de nudos, José Luis utiliza 33 para sus artesanías: “Muchos nudos ya no se utilizan, son sólo decorativos, son los que más gustan. Cuando la gente viene a ver mis artesanías, yo les explico que son nudos náuticos y les hago nudos fijos y corredizos, siempre muestro el nudo estrella, el as de guía”.

La artesanía estrella de José Luis son los cuadros: “Al principio hacía cuadros pequeños y medianos, pero la gente empezó a pedir cuadros grandes, de 1,10 x 70. Ahora hago distintos modelos, algunos con accesorios como relojes, salvavidas, anclas”. Estos cuadros se hicieron famosos en la Prefectura, ya que, cada vez que un oficial cambia de destino, “se va con un cuadro mío”, recalcó con orgullo.

Además de hacer demostraciones a sus posibles clientes, algunos compañeros le piden una “clase express” cuando tienen que rendir la materia nudos, y con destreza, José Luis les da una clase magistral para que “ningún marinero pase papelón”. Y, como siempre anda con algún cabo suelto, se puso a hacer intrincados nudos.

También los chinos desarrollaron el arte de anudar, en su caso relacionado con la escritura y el arte. Cuando todavía carecían de escritura, los chinos comenzaron a trenzar nudos para registrar sucesos: hacían un nudo grande para un asunto importante y uno pequeño para un asunto de menor importancia. Los nudos chinos se arman de una sola pieza y aunque algunos tienen formas y diseños altamente artísticos, todos se arman de acuerdo a 20 técnicas básicas.

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